Greenpeace exige al gobierno español que reconozca la energía limpia como un derecho

En ocasión de la Semana Europea contra la Pobreza Energética, le recordó que seis millones de personas en España (15% de la población) se declara incapaz de mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante la estación fría.

Mundo 26 de febrero de 2020
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De todos modos la organización reconoció el valor de la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética que el Ejecutivo presentó en abril de 2019. Sin embargo demandó al Gobierno que la energía limpia “sea considerada un derecho”. Y al mismo tiempo “se facilite a la ciudadanía una cesta básica de energía justa y renovable”.

María Prado, responsable de la campaña de Energías Renovables de Greenpeace, señaló que “la energía ha sido y es tan crucial en el desarrollo de las civilizaciones que se ha convertido en un bien básico¨. En su opinión ¨la falta de acceso a la energía genera exclusión social y afecta directamente a la salud”.

Destacó que la pobre e insuficiente climatización en hogares está detrás de la muerte de 7.100 personas al año. Más que los accidentes de tráfico, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por comunidades autónomas, la más afectada es Castilla-La Mancha donde un 20% de la ciudadanía sufre pobreza energética, seguida por Castilla y León, Extremadura y Murcia. En el lado opuesto se encuentran Euskadi, Canarias y Comunidad Valenciana, de acuerdo a un estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA).

Greenpeace insiste en que la lucha contra la pobreza energética pasa por mirar más allá de los bajos ingresos en el hogar. También se debe abordar la grave deficiencia energética de las viviendas.

Prado refirió que la organización ecologista demostró en 2014 que los colectivos más vulnerables estarían entre los más beneficiados por un modelo eléctrico eficiente basado en renovables. Este beneficio se traduciría en un ahorro medio de un 34% en la factura energética de los hogares.

Según cálculos del estudio, solo en la factura de la luz el consumidor pagaría un 25% menos. Además, un avance de las energías limpias y el abandono de las energías contaminantes y peligrosas generaría más de tres millones de empleos ligados a la construcción de nuevas centrales energéticas y un crecimiento anual de dos puntos en el PIB.

El cambio climático también juega un papel fundamental para eliminar la pobreza energética, dijo. “Si no se toman las medidas urgentes para limitar el incremento de temperatura por encima de 1,5 grados en 2030, cabe esperar un aumento de la pobreza energética”. Explicó que esta pobreza deviene del aumento de la demanda eléctrica durante los meses de verano, como indica el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC).

Por ello, Greenpeace exige al Gobierno una reducción de emisiones del 55% para 2030 respecto a 1990, mucho más ambiciosa que el actual 20% propuesto por el ejecutivo de Pedro Sánchez. (fuente: Energia16.com)

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